domingo, 17 de febrero de 2013

El (Multi)Universo de Elric 2


Buenas a todos y todas. Hoy seguimos con un repaso general a este mundo de Los Reinos Jóvenes y Elric hablando precisamente de su protagonista, el emperador albino de Melniboné. Elric es el personaje principal de la historia, aunque comparte protagonismo con su espada demonio: Tormentosa, la negra espada que absorbe almas y nutre con ellas a nuestro prota.

En toda narración de fantasía épica que se precie hay una serie de elementos ya comunes al género. Normalmente la historia transcurre en un mundo de estilo medieval europeo, la magia y los dioses son parte de la realidad cotidiana, hay dragones (por supuesto) y algún destino, leyenda o profecía que cumplir. Esto es así y en mayor o menor grado se cumple en infinidad de libros y epopeyas que ya todos y todas conocemos de sobra. Lo que mola de Moorcock no es ya el tono oscuro y adulto, digamos, que le da a la historia, algo que ya lo distanció de la fantasía épica más tradicional, siendo uno de los primeros en abanderar la fantasía oscura. Lo que, para mí al menos, realmente mola es su personaje principal: Elric.

Elric no es Aragorn por ejemplo. Aragorn es descendiente de una estirpe de hombres buenos, una raza (la Dunedain) bendita por sus acciones en defensa del bien y que está destinado a salvar al mundo. A unir bajo su reinado a las diferentes razas que lo habitan en paz y armonía. Es apuesto, alto, fuerte, justo...; vamos, el arquetipo de héroe de los de siempre. Elric en cambio es descendiente de una estirpe de mamonazos, una poderosa raza cruel y hedonista que ha sojuzgado al mundo durante milenios. Ayudados por sus dragones y por los señores del Caos, que les permiten acceder a la magia y utilizarla con gran habilidad. Además, el destino de Elric, ser emperador de Melniboné, le importa un comino. Más tarde, sin embargo,  descubrirá cual será su verdadero papel dentro de la lucha entre las poderosas fuerzas de la Ley y el Caos. Tampoco es apuesto, fuerte, etc. Es albino, débil y enfermizo, aunque sí es muy inteligente. Es algo así como el chico rarito que prefiere leer a pegarse con sus amigos en Imrryr (capital de los melniboneses) y harto de que lo señalen y de ser el incomprendido decide huir y ver mundo. Elric no es ningún arquetipo. Es un tío que sufre, que le asaltan las dudas sobre si hace lo correcto o no (muchas veces directamente la caga) y que gracias a un regalo del Caos, la espada Stormbringer, reúne la fuerza necesaria para poder abrirse paso ante sus enemigos. También gracias a la magia, que fluye en el de manera poderosa que diría un jedi.

Sin embargo, Elric en ningún momento es dueño de su destino. Sujeto a poderes cósmicos se convierte en abanderado del Caos primero y después de la Ley para terminar siendo el instrumento de la Balanza y traer el equilibrio al mundo. A destruirlo, mejor dicho, para dar paso a otro ciclo. Es la encarnación de algo que le  flipa mucho a Moorcock y que define toda su obra literaria: El Campeón Eterno, una especie de héroe reencarnado e instrumento divino, que habita en todos los planos y cuya función es la que comentaba de equilibrar el universo.

No os voy a resumir la historia de forma más pormenorizada. Leeros los libros y juzgar vosotros mismos. Son ocho y son cortitos, no llegan a 300 páginas (creo recordar que en la mayoría no pasan de las 200) y entretenidos son un rato. Aquí ya es como todo, hay a quien le gustan un montón y quien los detesta. La mayor crítica que le hacen a Moorcock es que, partiendo de una idea cojonuda la desarrolla pésimamente,  bien por incapacidad literaria o bien por perrete a la hora de escribir. No es R.R. Martin, no hila tramas finamente durante 200 páginas (o un libro entero). No; Moorcock te presenta acción directa desde la primera página, no se lía con florituras y es cierto que a veces algunos de los libros de la saga resultan planos. Si bien, para mí, el concepto general que presenta y el ambiente oscuro que se respira en la historia supera con creces la falta de profundidad.

Elric se ha convertido por derecho propio en un icono de la cultura freak más underground. Ha saltado al cómic,  a la música influenciando a grupos de heavy metal, y por supuesto al rol, en donde encontramos el mítico Stormbringer de Joc, el Elric de  La Factoría, y una nueva edición para el Runequest de Mongoose. Desgraciadamente para los fans del albino nadie ha tenido el arrojo suficiente de llevarlo a la gran pantalla, aunque he leído por la web de varios intentos frustrados o proyectos en stand by. Elric ha crecido en relatos de otros autores y en escritos posteriores del propio Moorcok, así como en otras  sagas sobre el Campeón Eterno protagonizadas por Erekose o Dorian Hawkmon. Aunque para mi gusto pecan de repetitivas y carecen de la fuerza de las narraciones sobre nuestro melnibonés.




En cuanto al rol, Stormbringer fue mi bautizo rolero allá por el año 93, cuando mi primo Iván me descubrió este maravilloso mundo de imaginar y narrar historias. Ando hoy de nuevo jugando al rol y el Elric, por su sencillez y por su trasfondo, ha sido el elegido para iniciar a mi chica, volver a enganchar a mi hermano y reclutar a un amigo para recorrer Los reinos Jóvenes. Y ahí estamos, luchando con demonios, resolviendo conjuras de hombres perversos y sobreviviendo a los peligros de la magia de los dioses caprichosos y crueles. En próximas entradas os iré narrando las desventuras de nuestro grupo de aventureros, que poco a poco van descubriendo en sus carnes de PJ lo difícil que es cumplir tu destino, porque como concluía K.S. André en el libro de Stormbringer: "en el mundo de Moorcock el juego lleva por nombre Caos"

Disfrutad del domingo y ¡jugad malditos!.

2 comentarios:

  1. Sin duda alguna este juego nos marcó de pequeños,yo quizás era muy joven para terminar de comprender lo que el rol te ponía delante de la frente,tenía la cabeza cerrada aún para comprender tanto universo abierto,pero desde luego sabía que quería emular a esos jugadores que tenía al lado y que hacían proezas espectaculares, y sobretodo a ese director de juego que me introdujo en un mundo fantástico,lleno de aventuras y lugares que un niño de 9 o 10 años jamás vería nunca. Sin duda mi director preferido.
    Y es curioso,porque jugamos durante años a muchos.juegos,la llamada de chulu,el príncipe valiente,(este tienes que comentarlo jejeje lo de tirar pesetas me hizo muchísima gracia) raknarok, far west,ese del espacio que debías ser científico físico nuclear para desplazarte por la galaxia!.... runequest.... pero de todos todos del que mejor y peor recuerdo que tengo es este,stormbringer,es más recuerdo casi perfectamente muchas de las muertes de mis pjs en este juego.....
    Con este juego,y este sencillo sistema abriste mi mente para seguir mi camino rolero,intentando imitar a ese dj que narrava mil y un detalles y que acompañaba de forma distinta cada voz y elocuencia de sus pnjs. Ahora nuestros caminos se han entrecruzado de nuevo en este plano que diría nuestro querido Moorcock,así pues, vamos a andarlo juntos!

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  2. Jodo macho....me has hecho engordar casi 50 kilos de golpe jeje....a mi si que me mola jugar contigo chavaaaaaal. Si el Stormbringer es especial. Quizá por ser el primero y por la cantidad de cosas chulas, peligrosas y enigmáticas de las que hablaba....molaba eso de no ser el típico Conan de saja y raja, con demonios y dioses cabroncetes......Pero, fijate, después de tantos años todavía se ha quedado grabado en mi cabeza un momentazo que vivimos con este juego. Ese en el cual, mientras casi todos perfilaban sus personajes y yo iba comentando de que trataba la historia que nos disponíamos a jugar, de repente una vocecilla canturreaba por lo bajini sin percatarse de que los demás ya sólo le prestábamos atención a al cantarín de turno........Stooooooormbriiiiiiiiinyeeeeeeeeeeeeer.......jajajajaja

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