sábado, 16 de febrero de 2013

El (multi)universo de Elric 1



Imagina un mundo fantástico medieval con castillos, dragones, magia y múltiples dioses a los que adorar. Otro más dirán muchos; pero no lo es. Michael Moorcock creo allá por 1973 (en realidad antes) un mundo de espada y brujería distinto, que huía de convencionalismos y nos presentaba a un antiheroe como protagonista: Elric de Melniboné. Alejándose de conceptos tan manidos en este tipo de literatura como el de la lucha eterna entre el bien y el mal, donde los buenos son muy buenos y los malos ya sabéis. A Moorcock  no le molaba nada Tolkien y eso se nota. Al contrario que el "profesor" (cristiano hasta las trancas) M.M. era más bien "librepensador" y un tanto jipi y eso se nota en su obra y en su concepción del género. Veamos....

En Los Reinos Jóvenes (lugar en donde se desarrollan las historias de Elric)  coexisten la decadencia de un imperio despótico y cruel con el despertar floreciente de un conjunto de naciones humanas. Y humanas solamente. Porque aunque hay razas no humanas aquí no encontrareis elfos, orcos, enanos ni la demás parafernalia étnica tan machacada ya desde hace  30 años. Aquí tenemos a los melniboneses y los pantagianos: que vinieron de otro plano y son como humanoides extraterrestres. Los hombres alados de Myrrhyn (parecidos a los hombres halcón de Flash Gordon) y los profetas negros de Nirhain, que son pocos y no hay acuerdo entre si son dioses o no.

Como decía, en los Reinos Jóvenes se respira continuamente el contraste entre lo caduco y lo decadente con lo nuevo y el cambio a algo distinto; que no a mejor, solo diferente. Hay otra característica que lo distancia de otros lugares del género, la crueldad. Aquí no hablamos de un sitio que antaño fue bonito y bueno y que se encuentra amenazado por el mal. El mundo de Elric es un mundo cruel, siempre lo ha sido y siempre lo será, como la vida misma vamos. Además hay un detalle importante que lo hace así y que es el meollo de toda la obra de Moorcock: la eterna lucha de las fuerzas del Caos y la Ley por imponerse una sobre otra.

El Caos y la Ley están representados por diferentes y numerosos dioses. Bueno en la Ley hay nueve, pero ya son bastantes...También hay fuerzas de la naturaleza que no son buenas ni malas, ni legales ni caóticas. Representan en cierto modo a la Balanza cósmica, el equilibrio perfecto entre ambas fuerzas. Y es que Moorcock pasaba de maniqueismos, y entendía que en la vida tanto el caos como la legalidad absolutos constriñen al ser humano impidiéndole ser realmente libre. Resulta curioso como cada vez que he jugado al juego de rol de Stormbringer o Elric siempre me pasa esto llegados a este punto de la explicación del trasfondo. Generalmente (el 99% de las veces) la peña asocia Caos con malvado y Ley o legal con bueno. No voy a entrar en debates filosófico-políticos, pero el hecho es que desde peques nos enseñan que la ley y el orden son sinónimo de bienestar  y que su ausencia genera caos y malestar. ¿Cualquier tipo de ley y orden? ¿Necesitamos de rígidos y férreos controles y ordenamientos por nuestro bien? pensad....

Pues resulta que esta lucha a muerte entre estas dos poderosas fuerzas condiciona a los habitantes de los Reinos Jóvenes, que se convierten en simples peones de una partida de ajedrez a nivel cósmico. A nivel cósmico porque a parte de este mundo hay muchos otros (si ahí fuera que diría aquel) y en cada uno de ellos Ley y Caos compiten por la hegemonía. Ambos poderes son negativos de forma absoluta como decía antes, pero ambos son necesarios. El caos es cambio, mutabilidad y continua destrucción y renacimiento....pero también es positivo en su justa medida. Entonces también es genialidad, inspiración, pasión y renovación. Con la Ley pasa lo mismo. Supone rigidez, estancamiento, inmovilismo y negación de lo individual. Sin embargo también es regulación, ordenamiento y perseverancia. Como veis, situando a ambas fuerzas una junto a la otra, justo en donde se tocan, esta la justa medida de las dos; la balanza, el equilibrio, es esta zona de frontera.

 Complejo ¿verdad? pues un poco. Seguramente las influencias de la New Wave, el misticismo oriental, el nihilismo punk y psicodélico y el anarquismo de pose de los 70  hicieron que  Moorcock (seguidor de todo lo antes mencionado) pariera una cosmogonía semejante para una historia de fantasía épica tan singular.
Y hasta aquí podemos leer. Se me hizo tarde y al final estoy soltando un rollo que no se parece a lo que tenía pensado en un principio...dejo lo demás para otra entrada en la que os hablaré del prota y los libros en general. Adelanto ya que al contrario que Conan es un tío tirillas y enfermizo, con muchísima más formación académica y que necesita de drogas psicoactivas para tirar p´alante. Sí, y por supuesto de su ESPADA, verdadera protagonista del libro. Pero eso ya mañana ¿Va?
Descansad y ¡Jugad malditos!

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